{"id":51,"date":"2026-07-16T18:36:27","date_gmt":"2026-07-16T16:36:27","guid":{"rendered":"https:\/\/lafabricadebasura.es\/?p=51"},"modified":"2026-07-16T18:36:28","modified_gmt":"2026-07-16T16:36:28","slug":"la-nariz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lafabricadebasura.es\/?p=51","title":{"rendered":"La Nariz"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nota legal: este relato est\u00e1 basado en una historia muy corta que circulaba por la internet, escrita en ingl\u00e9s y sin autor.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Soy un mono. Un chimpanc\u00e9 macho, adulto, enorme, fuerte y peludo. Soy el t\u00edpico animalazo que los ni\u00f1os miran fascinados en el zoo, mientras sus padres se sienten inc\u00f3modos pensando si sus cr\u00edos no se estar\u00e1n acercando demasiado a una bestia peligrosa. Lo s\u00e9 porque estuve una temporada en el zoo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El humano t\u00edpico no tiene ni idea de que a un mono no se le debe sonre\u00edr. Entre nosotros, mostrarnos los caninos es una invitaci\u00f3n a la pelea. Pero los ni\u00f1os humanos no pueden evitarlo, todos ellos te irritan sonri\u00e9ndote y mostr\u00e1ndote sus rid\u00edculos dientes de leche. Cuando eres t\u00fa quien les muestra tus caninos en respuesta a su desaf\u00edo, los ni\u00f1os sonr\u00eden a\u00fan m\u00e1s, pensando que t\u00fa tambi\u00e9n est\u00e1s sonri\u00e9ndoles, y empiezan a agitarse de un lado a otro, moviendo los brazos y dando chilliditos de alegr\u00eda. Por supuesto, semejante insulto no puede quedar sin contestaci\u00f3n. Al principio les tiraba mierda a trav\u00e9s de los barrotes de la jaula, pero luego descubr\u00ed que las madres humanas reaccionaban mucho peor si me masturbaba y eyaculaba encima de sus hijos. Me imagino que a la mayor\u00eda de ellas les resulta m\u00e1s c\u00f3modo lavar una camiseta pringada de mierda que explicarle a sus hijos algo sobre sexo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tengo que decir que los problemas que tuve en el zoo no fueron s\u00f3lo culpa de los visitantes. Incluso entre los machos dominantes de mi especie soy un aut\u00e9ntico cabr\u00f3n. Para empezar, nac\u00ed en la selva, donde uno tiene que luchar para sobrevivir. No como estos in\u00fatiles del laboratorio, que se han pasado la vida esperando a que el encargado de turno les tire un poco de bazofia, y se lo agradecen haci\u00e9ndole alguna monada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es que adem\u00e1s no recuerdo a mi madre. Me imagino que morir\u00eda cuando yo era una cr\u00eda. En mi clan hab\u00edan pocas hembras, y sin nadie que me defendiese, los adultos sol\u00edan violarme, d\u00e1ndome por culo cuando no hab\u00eda ninguna hembra en celo. Los humanos tienen problemas con este tipo de cosas; en realidad era simple, un macho dominante quer\u00eda follar, no hab\u00eda hembras adultas que se dejasen, y t\u00fa no eras un macho dominante, as\u00ed que le pon\u00edas el culo como un gesto de sumisi\u00f3n. Eso s\u00ed, era inc\u00f3modo. Un d\u00eda me estaba porculizando un chimpanc\u00e9 viejo que me ca\u00eda particularmente mal, y me cans\u00e9 de aguantarle, as\u00ed que hice una pirueta de contorsionista y de un mordisco le arranqu\u00e9 los cojones y algo m\u00e1s. Con su polla todav\u00eda dentro de mi culo, sal\u00ed corriendo hacia donde estaba el resto del grupo, y all\u00ed cagu\u00e9 en p\u00fablico una polla de tama\u00f1o rid\u00edculo, porque hab\u00eda perdido toda la sangre. Desde entonces me dejaron en paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De adulto, me convert\u00ed en el macho dominante de mi grupo a base de pasarme el d\u00eda dando hostias. Y claro, tambi\u00e9n me acostumbr\u00e9 a estar bien follado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando me capturaron y me mandaron al zoo estaba demasiado acostumbrado a ser una mala bestia. Tuve serios problemas de adaptaci\u00f3n. No me acostumbraba a estar encerrado, y dec\u00edan que era demasiado violento. Todo excusas, claro. En realidad, lo que pasaba es que los otros monos eran unos jodidos pringados que necesitaban que alguien les espabilase. Les pegaba, y ocasionalmente violaba a alguna hembra, porque \u00e9ramos pocos y a veces pasaban semanas sin que ninguna se pusiese en celo. Deb\u00eda ser la mierda de comida que nos daban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final me sacaron del zoo y me mandaron a este laboratorio. Creo que esto tuvo algo que ver con una pelea ritual de competici\u00f3n por el liderazgo en la jaula. En realidad fue un accidente, yo tan s\u00f3lo quer\u00eda arrancarle un brazo para que no pudiese volver a luchar conmigo. Pero mientras le volteaba se me escap\u00f3 de las manos, y el pobre mono sali\u00f3 volando hacia lo alto de la verja que nos separaba de los visitantes, donde se qued\u00f3 empalado. El muy in\u00fatil empez\u00f3 a desangrarse r\u00e1pidamente mientras ten\u00eda convulsiones y esparc\u00eda sangre a chorros encima de una familia que estaba celebrando una primera comuni\u00f3n. La homenajeada, que llevaba un traje de blanco, tuvo un ataque de algo. Se mont\u00f3 un foll\u00f3n enorme y poco despu\u00e9s estaba encerrado en una jaula peque\u00f1a, viajando a este sitio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es curioso, pero me adapt\u00e9 antes al ambientillo del laboratorio que al del zoo. En las jaulas peque\u00f1as no hay nada que hacer. En la jaula grande me bast\u00f3 con un par de peleas breves para que todos me respetasen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La vida aqu\u00ed es f\u00e1cil pero aburrida. Frustrantemente aburrida. Durante este tiempo me he ido volviendo m\u00e1s astuto; no s\u00e9 si son los experimentos de aprendizaje con bloques de colores, o las cosas que me inyectan. Pero estos humanos con bata blanca no se dan cuenta de que poco a poco han ido creando un monstruo en m\u00ed y en otro par de chimpanc\u00e9s que tienen todo el aspecto de haber crecido en la selva. A nuestra educaci\u00f3n brutal han a\u00f1adido inteligencia y frustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cient\u00edficos se creen muy listos, pero cada vez que hago alguna travesura me basta con hacer un gesto cuco y rascarme la cabeza poniendo cara de gilipollas para que ellos me recompensen d\u00e1ndome un pl\u00e1tano y diciendo aquello de \u00abmono bonito\u00bb o \u00abbuen chico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En particular, ese humano llamado Roberto no puede concebir que yo haya hecho nada malo. Le gusta que le acaricie el brazo mientras le miro cari\u00f1osamente a los ojos, y siempre me da un pl\u00e1tano. Baboso. Me doy asco siendo tan servil, pero el caso es que, a diferencia de la selva, en este sitio la forma de alimentarse no es ser fuerte. Ya no le tiro mierda a los humanos cuando me sonr\u00eden. Pero en cuanto se dan la vuelta vuelvo a robarles la comida a los otros monos domesticados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero estoy precipit\u00e1ndome. Volvamos al principio, cuando me trasladaron al laboratorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empezaron sin inyectarnos nada. Simplemente nos ten\u00edan en las jaulas d\u00e1ndonos comida. Los tipos de bata blanca se pasaban el d\u00eda revisando a c\u00e1mara r\u00e1pida las cintas de v\u00eddeo que eran filmadas continuamente, y apretaban fren\u00e9ticamente teclas enfrente de esas pantallas con letras, apuntando qu\u00e9 monos hab\u00edan follado con qui\u00e9n, cu\u00e1ndo, y cuantas veces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces empezaron a inyectarnos un l\u00edquido verdoso. No a todos; a unos pocos monos les inyectaban, adem\u00e1s del l\u00edquido verde, alguna otra cosa. Y las inyecciones que le daban a algunos monos eran mayores que las que les daban a otros. Al principio nos inquiet\u00e1bamos mucho cuando nos pinchaban, pero yo fui de los primeros en acostumbrarme y dejar de oponer resistencia al ver una jeringuilla. Esto le gust\u00f3 mucho a Roberto, que ya estaba convencido de que yo era un mono ejemplar. El muy pringao.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue extra\u00f1o, de repente todos empezamos a tener unas ganas enormes de follar, y las hembras no necesitaban estar en celo para ponerse en posici\u00f3n. Nos pas\u00e1bamos el d\u00eda apare\u00e1ndonos todos con todas. Tremendo. Los humanos de batas blancas segu\u00edan observando con detalle las cintas de v\u00eddeo mientras se re\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego dejaron de darnos las inyecciones del l\u00edquido verde, y las cosas volvieron a la normalidad durante un mes. Nos tomaron muestras de sangre y despu\u00e9s empezaron a inyectarnos el l\u00edquido rojo. Y de repente nadie tuvo ning\u00fan inter\u00e9s en el sexo. Yo mismo no tuve ni una sola erecci\u00f3n mientras me dieron el l\u00edquido rojo. No lo entiendo. No es que estuviese frustrado ni nada\u2026 simplemente, me olvid\u00e9 del tema. S\u00e9 que parece incre\u00edble, pero as\u00edfue. No ten\u00eda ganas. Punto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasados un par de meses, los tipos de bata blanca organizaron una fiesta en el laboratorio. Por alguna raz\u00f3n estaban satisfechos con nuestro comportamiento, y nos dieron cantidad de manzanas y zanahorias, mientras ellos beb\u00edan un l\u00edquido amarillo con burbujas. El bobo de Roberto me dio una naranja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s dejaron de darnos el l\u00edquido rojo, y de nuevo volvimos a la normalidad, apare\u00e1ndonos con las hembras cuando \u00e9stas estaban en celo, y peg\u00e1ndonos entre los machos cuando no hab\u00eda nada mejor que hacer. Esto dur\u00f3 un par de meses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces volvieron a tomarnos muestras de sangre, y despu\u00e9s empezaron a inyectarnos el l\u00edquido azul. Y algo m\u00e1s extra\u00f1o todav\u00eda ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me notaba raro. Ten\u00eda un humor extra\u00f1o, estaba irritable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De forma parecida a cuando nos inyectaban el l\u00edquido rojo, perd\u00ed el inter\u00e9s en las hembras. Pero no era lo mismo; segu\u00eda con mis erecciones, y hasta me pajeaba m\u00e1s de lo normal. Poco a poco, mis fantas\u00edas masturbatorias empezaron a cambiar. Segu\u00eda so\u00f1ando con chimpanc\u00e9s\u2026 bueno, algo vagamente parecido a chimpanc\u00e9s. Pero no eran los mismos de toda la vida. Les faltaba algo. No sab\u00eda que era exactamente lo que quer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pas\u00f3 un mes, sin que ocurriese nada digno de menci\u00f3n, aparte de que las hembras en celo estaban de un extra\u00f1o mal humor porque muy pocos de nosotros les hac\u00edamos caso, a pesar de su insistencia. Uno pensar\u00eda que los humanos de batas blancas estar\u00edan aburridos mientras nos inyectaban este l\u00edquido azul, sin nada que hacer\u2026 pero no, al rev\u00e9s, se pasaban m\u00e1s y m\u00e1s tiempo observando las cintas de v\u00eddeo a tiempo real, en vez de a c\u00e1mara r\u00e1pida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaban muy interesados en encontrar algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y un d\u00eda me di cuenta. Los chimpanc\u00e9s machos a mi alrededor estaban actuando de una forma extra\u00f1a. Se tocaban mucho. Estaban siempre espurg\u00e1ndose entre ellos, a pesar de que casi no ten\u00edamos par\u00e1sitos. Parec\u00eda como si el rebuscar entre el pelo del vecino fuese una excusa para acariciarlo. Resultaba tan extra\u00f1amente agradable que ni siquiera me apetec\u00eda torturar a mis compa\u00f1eros mientras les espurgaba, pellizc\u00e1ndoles maliciosamente entre piojo y piojo como de costumbre. Hasta tal punto lo de cazar pulgas y piojos se convirti\u00f3 en una excusa, que dejamos de comernos los que encontr\u00e1bamos, porque apenas nos quedaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debo aclarar que yo nunca hab\u00eda sido de esa clase de chimpanc\u00e9s, pero una tarde, de repente, despu\u00e9s de la inyecci\u00f3n de l\u00edquido azul, todos los machos empezamos a darnos por culo y a chuparnos las pollas los unos a los otros. No recuerdo qui\u00e9n empez\u00f3, pero el caso es que el resto de los machos nos unimos r\u00e1pidamente a la org\u00eda, como si de repente hubi\u00e9semos descubierto que es lo que nos gustaba\u2026 Que es lo que ocurri\u00f3 en mi caso; de repente me di cuenta de qu\u00e9 es lo que le faltaba a los chimpanc\u00e9s de mis sue\u00f1os: no eran hembras, no ten\u00edan tetas ni prolapso, sino tan s\u00f3lo un culo. Hab\u00eda estado so\u00f1ando durante meses con acariciar y encular a machos, sin saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando esto ocurri\u00f3, el \u00fanico humano en el laboratorio era Roberto, que inmediatamente empez\u00f3 a hacer llamadas telef\u00f3nicas. En pocos minutos el laboratorio se llen\u00f3 de humanos jadeantes que nos observaban con sumo inter\u00e9s y no dejaban de hablar excitadamente. A nosotros nos daba igual que nos mirasen, hab\u00edamos descubierto qu\u00e9 era lo que quer\u00edamos hacer y pas\u00e1bamos de todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mucho antes de que nuestra org\u00eda acabase, los humanos hab\u00edan organizado su propia fiesta, mucho m\u00e1s grande que la anterior. Se hicieron multitud de fotos, algunas de ellas de cient\u00edficos muy serios delante de las jaulas con monos porculiz\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Varios humanos que hab\u00edan bebido mucho l\u00edquido amarillo con burbujas empezaron a comportarse de forma extra\u00f1a. Roberto fue uno de ellos. Se pas\u00f3 una largo rato dici\u00e9ndome cosas bonitas. Yo no le hac\u00eda caso, pero le miraba con cara de placer, tumbado boca abajo en el suelo mientras me jod\u00edan otros monos. Ese d\u00eda nos dieron naranjas para todos, pero las hembras se las comieron casi todas, porque los machos est\u00e1bamos demasiado ocupados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siguieron inyect\u00e1ndonos el l\u00edquido azul durante otro par de meses, durante los cuales los machos seguimos d\u00e1ndonos por culo como si el mundo se fuese a acabar antes de corrernos. Y entonces los tipos de las batas blancas dejaron de ponernos inyecciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A estas alturas ya conoc\u00edamos la rutina: en algo as\u00ed como un mes se supon\u00eda que deb\u00edamos volver todos a la normalidad. Y s\u00ed, las hembras volvieron a resultar interesantes al cabo de unas semanas\u2026 pero los machos siguieron teniendo su cosilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, adem\u00e1s, casi todos los chimpanc\u00e9s empezaron a hacer cosas raras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las hembras se pasaba el d\u00eda chup\u00e1ndose un dedo, mientras ten\u00eda otro dedo metido en el chocho. Otra usaba pl\u00e1tanos para masturbarse, a pesar de que ni estaba en celo ni la faltaban machos. Hab\u00eda un macho que no com\u00eda nada sin antes hab\u00e9rselo follado, y otra hembra no com\u00eda nada que no se hubiese metido antes en el culo. Un monito com\u00eda s\u00f3lo la mierda de las hembras adultas, a veces con tal ansia que no pod\u00eda esperar a que hubiesen acabado de cagar para deglutirlas, amorr\u00e1ndose al culo de la propietaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me imagino que todo esto tendr\u00eda algo que ver con las guarradas que nos hab\u00edan inyectado. Los humanos miraban las cintas de v\u00eddeo con cara de no acabar de entenderlas, y esta vez pasaron seis meses hasta que se convencieron de que no \u00edbamos a dejar de darnos por culo tan s\u00f3lo porque a ellos se les hubiese acabado el l\u00edquido azul.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda vino al laboratorio un humano muy viejo, al que el resto de los tipos con bata blanca parec\u00edan respetar mucho. Estuvieron hablando durante mucho tiempo, y todo el mundo parec\u00eda confuso y contrariado. Finalmente se levantaron todos de sus sillas, y este viejo sac\u00f3 de un malet\u00edn una botella con un l\u00edquido morado, que empezaron a inyectarnos a todos en cuesti\u00f3n de minutos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los efectos no se hicieron esperar: todos los comportamientos extra\u00f1os se acentuaron ese mismo d\u00eda. La chimpanc\u00e9 que se pasaba el d\u00eda con un dedo en el chocho ahora le cog\u00eda dos o tres dedos a cualquiera que pasase a su lado y se los met\u00eda. El monito comemierdas ahora insist\u00eda en que los dem\u00e1s prob\u00e1semos su propia producci\u00f3n; nos dejaba sus mierdecitas en nuestros platos para la comida, y se meaba en los platos con agua. A ninguno de nosotros nos importaba mucho, pero tuvimos una epidemia de lombrices intestinales y al final los humanos le apartaron a otra jaula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el l\u00edquido morado aparecieron tambi\u00e9n nuevos comportamientos. Varios machos se pasaban el d\u00eda grit\u00e1ndose entre ellos, y cada vez que empezaban a luchar se empalmaban, entonces hac\u00edan las paces con un 69. Una hembra lactante se dedicaba a exprimirse las tetas mientras apuntaba el chorro de leche a nuestros ojos. Cuando regaba a alguna hembra en celo, cierto macho la respond\u00eda me\u00e1ndola desde el otro extremo de la jaula, pero este mismo macho echaba a correr aterrado cuando la leche le ca\u00eda a \u00e9l, y se refugiaba acurruc\u00e1ndose en una esquina de la jaula mientras temblaba de miedo. Ning\u00fan chimpanc\u00e9 mostraba una sexualidad normal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A todo esto, los humanos estaban muy preocupados. Se les notaba cuando ve\u00edan las cintas de v\u00eddeo. No entend\u00edan lo que estaba pasando. Se daban cuenta de que algo iba mal, pero a pesar de todo segu\u00edan inyect\u00e1ndonos. De vez en cuando les ve\u00edamos discutir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo tambi\u00e9n tenia nuevas man\u00edas causadas por el l\u00edquido morado. Empec\u00e9 a pasarme el d\u00eda meti\u00e9ndome un dedo en la garganta para vomitar, entonces frotaba el vomitado por los sobacos de alguna hembra y me lo volv\u00eda a comer. No me pregunt\u00e9is por qu\u00e9, pero esto hac\u00eda que me sintiese muy satisfecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero m\u00e1s raro todav\u00eda es que empec\u00e9 a sentir una extra\u00f1a atracci\u00f3n hacia Roberto, el mismo humano que hab\u00eda despreciado y utilizado desde el principio\u2026 ya sab\u00e9is que el amor es ciego\u2026 no, no era que me atrajese exactamente \u00e9l\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me di cuenta de qu\u00e9 es lo que me gustaba de \u00e9l cuando una tarde le vi sacarse un moco de la nariz y com\u00e9rselo. S\u00e9 que parece absurdo, pero es que su nariz ten\u00eda dos agujeros con el tama\u00f1o apropiado, y excitantemente forrados de pelo por dentro pero no por fuera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Curioso, las narices de los otros chimpanc\u00e9s no me atra\u00edan; era tan s\u00f3lo la de Roberto la que me gustaba. Probablemente porque las narices de los humanos son mayores. Empec\u00e9 a mostrarme m\u00e1s cari\u00f1oso con Roberto que de costumbre, y le miraba mucho a la cara, cosa que siempre le hab\u00eda gustado. Creo que me enamor\u00e9 de \u00e9l un poquito. Bueno, de su nariz. Empec\u00e9 a tener fantas\u00edas con ella, y al poco tiempo el deseo por este amor imposible me consum\u00eda. El mundo por fin parec\u00eda tener sentido. Mi objetivo en esta vida, mientras siguiesen inyect\u00e1ndome el l\u00edquido morado, estaba claro: follar la nariz de Roberto. Me sent\u00eda euf\u00f3rico, no pod\u00eda dejar de pensar en follar esa bonita nariz, enloquec\u00eda de pasi\u00f3n, y lloraba de frustraci\u00f3n durante las noches cuando pasaba demasiadas horas sin ver esa adorada nariz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y hoy, por fin, ha llegado mi d\u00eda. Se ha hecho de noche y Roberto sigue aqu\u00ed. De vez en cuando discute con su esposa y se queda leyendo un libro en el laboratorio hasta tarde. No hay m\u00e1s humanos en el edificio. Este es el momento que he estado esperando durante tantas semanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hago un poco de ejercicio para calentarme. Voy a necesitar tener los m\u00fasculos a tono para consumar mi pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Abro la jaula. S\u00ed, cualquier humano se sorprender\u00eda al saber que puedo hacerlo, pero es que \u00faltimamente me han estado usando en otros experimentos de aprendizaje con mecanos, y he aprendido muchas cosas. O a lo mejor ha sido un efecto secundario del l\u00edquido morado el que me haya ido volviendo m\u00e1s astuto. No s\u00e9. El caso es que hasta ahora no he abierto nunca la jaula, pero esta es la ocasi\u00f3n. Salgo de ella sin llamar la atenci\u00f3n de los otros chimpanc\u00e9s, y la vuelvo a cerrar para que nadie m\u00e1s se escape. Quiero a Roberto para m\u00ed solo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora me acerco a la mesa de Roberto. S\u00f3lo de pensar en su nariz me empalmo. Tengo el rabazo m\u00e1s impresionante de mi vida, casi me da miedo, est\u00e1 tan hinchado que me da la impresi\u00f3n de que la piel se me va a rasgar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No tengo prisa. Est\u00e1 arrinconado detr\u00e1s de su mesa, sin posible escapatoria. Me quedo un rato mirando a su nariz, medio oculta tras su libro, como si \u00e9l la estuviese escondiendo provocativamente, y mi polla se hincha todav\u00eda un poco m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Roberto levanta por un momento la vista de su libro y se queda de piedra al verme enfrente suyo. Es el momento de la acci\u00f3n. Sin darle tiempo a reaccionar, salto por encima de la mesa y caigo a plomo encima suyo, peg\u00e1ndole una patada en el pecho y tir\u00e1ndole junto con su silla hacia atr\u00e1s, contra la esquina. Vaya hostia. De verdad que lo siento, Roberto, pero es necesario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para cuando empieza a moverse ya me he puesto encima suyo, con las piernas a sus lados. Le agarro la cabeza por el pelo y acerco mi polla erecta a su nariz, pero \u00e9l empieza a reaccionar intentando apartarse. \u00bfPor qu\u00e9 te resistes? \u00a1Si tambi\u00e9n te va a gustar a ti! Le pego un par de hostias con la cabeza contra la pared, para que no se mueva, pero no funciona, est\u00e1 intentando levantarse. Empiezo a saltar con mis 30 kilos encima de sus cojones y le clavo salvajemente mis u\u00f1as en sus orejas y cuello para inmovilizarle la cabeza. El resto de los chimpanc\u00e9s del laboratorio est\u00e1n chillando infernalmente, y de repente me doy cuenta de que yo tambi\u00e9n estoy gritando algo con todas mis fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bien, ha dejado de moverse. Vuelvo a acercar mi polla a su nariz, y ahora hace un gesto medio involuntario de protegerse la cara con sus manos. No puedo evitarlo, su resistencia me excita. Le suelto las orejas, agarro un pisapapeles de m\u00e1rmol ca\u00eddo en el suelo, y empiezo a pegarle una paliza que probablemente es innecesaria. Es curiosa la forma en que su dolor se transforma en mi satisfacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ha dejado de moverse, pero sigue respirando. Bien. Le vuelvo a levantar la cabeza con mis manos y esta vez puedo conducir mi polla hasta su nariz sin problemas. La sensaci\u00f3n de tocarle la nariz con mi capullo me resulta sorprendentemente intensa, y me quedo un momento parado disfrutando el escalofr\u00edo. El roce con su nariz es arrebatador. Empiezo a frotarme, moviendo mis caderas y su cabeza de lado a lado. Ah, esto es incluso mejor de lo que pensaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La entrada resulta ser m\u00e1s dif\u00edcil de lo que me imaginaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empujo con mi polla contra su nariz, pero no pasa nada. Cambio de postura, y ahora le agarro la cabeza por la coronilla en vez de la nuca. Hago toda la fuerza que puedo con mi pelvis y mis brazos, y de repente se oye un chasquido de hueso roto y entra la mitad de mi polla. Incluso a m\u00ed me ha dolido; Roberto vuelve en s\u00ed al tener su nariz rota. Me mira sin acabar de entender qu\u00e9 es lo que pasa, pero ya no se mueve. Es curioso lo r\u00e1pido que aprenden los humanos cuando les sometes a los est\u00edmulos adecuados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Retiro mi polla y vuelvo a meterla. Esta vez entra con m\u00e1s suavidad, la sangre est\u00e1 lubricando su nariz. La sensaci\u00f3n es incre\u00edblemente deliciosa; me retiro y ataco de nuevo. Otra vez. M\u00e1s r\u00e1pido. Me est\u00e1 mirando. No te muevas, baby. M\u00e1s hondo. Eso es, ponte c\u00f3modo. As\u00ed. Ahora la saco del todo y se la meto por el otro agujero de la nariz. Que apretadito, es fabuloso. Fuera y dentro. Como mola meterla. M\u00e1s fuerte. Se oye otro chasquido, esta vez m\u00e1s leve, y por fin puedo meter mi polla hasta el fondo, mientras Roberto tiene un espasmo. La saco y se la meto por el otro agujero. As\u00ed. M\u00e1s r\u00e1pido. Oh baby. Empiezo a agitar su cabeza de un lado a otro mientras le perforo las dos narices. Perdona si te estoy machacando el cuello, pero es que tu cabeza no es m\u00e1s que un juguete que me da placer cuando la muevo. Cambio de postura. S\u00ed, s\u00ed, b\u00e9same los huevos\u2026 Estoy a punto\u2026 m\u00e1s lento\u2026 oh, que maravilla. Me corro sincronizando mis eyaculaciones con los meneos de su cabeza y los empujones de mi pelvis, cada uno m\u00e1s fuerte que el anterior para arrancar el m\u00e1ximo placer de su nariz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando acabo le suelto la cabeza y me siento exhausto a su lado. Su aspecto es pat\u00e9tico. Est\u00e1 cubierto de heridas y sangre. Busca a ciegas sus gafas rotas por el suelo y se incorpora un poco. No s\u00e9 si est\u00e1 llorando o si es que est\u00e1 sorbiendo sangre y semen de su nariz para escupirlo\u2026 debe ser una mezcla de las dos cosas. Est\u00e1 en shock. No sabe si levantarse o si acabar de sonarse mi lefotada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siento un poco de pena por \u00e9l y le intento acariciar un brazo. Es un gesto que siempre le ha gustado, pero ahora se aparta de m\u00ed. \u00bfPor que te lo tomas as\u00ed? \u00bfes que no te ha gustado? Hombre, es que eras virgen, y ya se sabe que la primera vez\u2026 venga, la pr\u00f3xima vez te gustara m\u00e1s. \u00bfPaces?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 exactamente c\u00f3mo, pero veo en sus ojos que nuestra amistad est\u00e1 perdida, y que no volver\u00e9 a poseer su nariz. A este precio no s\u00e9 si ha valido la pena, pero claro, \u00bfpara qu\u00e9 quiero su amistad si no puedo follarle la nariz? Adem\u00e1s, nunca me cay\u00f3 bien, siempre pens\u00e9 que era un humano particularmente baboso. Mejor me olvido del asunto y me largo de este sitio\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2026\u00bfPara ir ad\u00f3nde?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9, pero tiene que existir una selva fuera del laboratorio. S\u00ed, eso har\u00e9, volver\u00e9 a la selva. Me dirijo a la puerta, y entonces veo al resto de los chimpanc\u00e9s. Algunos de ellos siguen grit\u00e1ndome y tirando de los barrotes de las jaulas. Pobrecillos. Tengo que hacer algo por ellos. Me acerco a las jaulas y empiezo a abrirlas, sin pensar en las consecuencias\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El l\u00edquido morado tiene efectos realmente raros. Una de las chimpanc\u00e9s se lanza contra una pizarra y empieza a pintarse las tetas con tizas de colores. La hembra que se pasaba el d\u00eda cogi\u00e9ndonos las manos y meti\u00e9ndoselas en el co\u00f1o no se lo piensa dos veces y se va a por las manos de Roberto, que intenta protegerse acurruc\u00e1ndose en la esquina detr\u00e1s de su escritorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oh-oh, pero esta hembra no es el mayor problema de Roberto\u2026 Los machos que acabo de liberar se abalanzan sobre Roberto y empiezan a luchar por su nariz, peg\u00e1ndose entre ellos, tirando cada uno de un brazo o una pierna. Roberto est\u00e1 aterrado, pero no es realmente v\u00edctima del p\u00e1nico hasta que le arrancan el primer brazo. El macho que se queda con \u00e9l en las manos lo deja caer y vuelve a la mel\u00e9. La hembra de las manos en el chocho no puede ser m\u00e1s feliz al ver un brazo sin due\u00f1o; lo agarra y vuelve corriendo con \u00e9l dentro de la jaula, contenta como nunca, y dejando tras de s\u00ed un rastro de sangre por el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es curioso que los humanos sean tan fr\u00e1giles pero puedan gritar tanto. Cuando Roberto se calla por fin, algunos machos empiezan a masturbarse con sus v\u00edsceras. Bueno, qui\u00e9n sabe; lo mismo alguno de esos pingajos sanguinolentos es lo que queda de su nariz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las hembras son m\u00e1s raras, parece que les atrae el mobiliario del laboratorio. Una se dedica a tocar bombillas calientes, mientras otra intenta sacarle punta al dedo de una tercera usando un afilal\u00e1pices el\u00e9ctrico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este sitio se est\u00e1 volviendo peligroso, y me marea el olor a sangre. Adi\u00f3s a la ciencia, me voy a la selva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo suerte: nada m\u00e1s salir encuentro un parque. Me quedar\u00e9 a vivir aqu\u00ed una temporada. Apuesto a que los fines de semana habr\u00e1n ni\u00f1as con naricitas respingonas paseando por aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Santiago Arteaga<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota legal: este relato est\u00e1 basado en una historia muy corta que circulaba por la internet, escrita en ingl\u00e9s y sin autor. Soy un mono. Un chimpanc\u00e9 macho, adulto, enorme, fuerte y peludo. 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