{"id":33,"date":"2026-07-16T17:37:04","date_gmt":"2026-07-16T15:37:04","guid":{"rendered":"https:\/\/lafabricadebasura.es\/?p=33"},"modified":"2026-07-16T18:18:02","modified_gmt":"2026-07-16T16:18:02","slug":"bon-appetit","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lafabricadebasura.es\/?p=33","title":{"rendered":"Bon appetit"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Indudablemente, tener dinero tiene sus ventajas. Y a m\u00e1s cantidad, mayores son \u00e9stas: de repente te aparecen amigos por todas partes, te codeas con la m\u00e1s alta y selecta sociedad y puedes acudir a los mejores sitios sin tener que responder a ninguna maldita pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, lo que quiz\u00e1s sea m\u00e1s importante, haces unos valios\u00edsimos contactos: unos contactos que te pueden salvar el culo en el momento m\u00e1s delicado; unos contactos que no suelen preguntar de donde ha salido el dinero, o qu\u00e9 es lo que haces con \u00e9l. Simplemente est\u00e1n ah\u00ed, esperando a que alguna que otra migaja les caiga encima. Y eso, aunque tengan que estar todo el d\u00eda bes\u00e1ndote el culo, haci\u00e9ndote la pelota o baj\u00e1ndose los pantalones en p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que diferencia a cuando uno es un pobre muerto de hambre! Cuando no tienes ni un centavo que gastar eres como una estera a la que todos pueden pisotear, con la que todos pueden divertirse. Y a t\u00ed solo te queda callar y aguantar. O morir, si esa otra gente, los poderosos, lo considera necesario.<br>Quiz\u00e1s sea por eso por lo que a m\u00ed no me gusta demasiado pisotear en exceso a la gente. De acuerdo, me gusta irme de putas de vez en cuando, y alguna vez me llevo el l\u00e1tigo de cuero o la nudillera met\u00e1lica: pero en esos casos me dejo el suficiente capital como para montar un peque\u00f1o negocio. Ya saben: una buena cantidad para la putita de turno, otra para que el chulo no abra la boca, un peque\u00f1o soborno para el m\u00e9dico que se encarga de curar a mi v\u00edctima y, por supuesto, el pago de todas las cuentas del hospital. Como dice el refr\u00e1n, \u00abquien algo quiere, algo le cuesta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y yo se lo que cuesta. He vivido a ambos lados de la l\u00ednea. He sido un mierda perdido en una gran ciudad que viv\u00eda pidiendo limosna, robando o vendiendo crack.<br>Y ahora soy un millonario tan podrido de dinero que muchas veces lo malgasta simplemente comprando caballo en cantidades industriales y reparti\u00e9ndolo gratis entre los que luego ser\u00e1n mis futuros clientes. Hay que fomentar el negocio!<br>La oportunidad solo llega una vez en la vida, dicen. Y a mi me lleg\u00f3 una noche de hace solo tres meses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche necesitaba un buen pico, y no ten\u00eda ni una mala moneda. As\u00ed que estaba acechando tras una esquina, esperando con el punz\u00f3n que yo mismo me hab\u00eda fabricado a base de lijar un mango de un tenedor que hab\u00eda encontrado por ah\u00ed, y dispuesto a asaltar al primero que apareciera y se pusiera a mi alcance.<br>Y tuve suerte, mucha suerte: un hombre bien vestido apareci\u00f3 surgiendo de un portal y mir\u00f3 receloso hacia ambos lados de la calle desierta. En un primer momento no vi el peque\u00f1o malet\u00edn marr\u00f3n que llevaba en la mano, y que agarraba con firmeza. Pero cuando empez\u00f3 a caminar en direcci\u00f3n hacia la esquina tras la que me encontraba, supe que ese malet\u00edn iba a ser m\u00edo.<br>Por fortuna tambi\u00e9n, pude ver el bulto del revolver marc\u00e1ndose en su elegante chaqueta de tweed, y supe que si quer\u00eda obtener algo de aquel tipo sin dejar la piel, primero tendr\u00eda que actuar y luego, si quedaba algo de \u00e9l, preguntar.<br>Y eso hice: en cuanto lleg\u00f3 a mi altura, le clav\u00e9 el improvisado pu\u00f1al con todas mis fuerzas en el cuello, justo encima de la yugular. El tipo no tuvo tiempo para nada, salvo para sujetarse el tenedor y tirar de \u00e9l con todas las fuerzas que le quedaban: un error fatal, puesto que de inmediato comenz\u00f3 a surgir la sangre en c\u00f3micos chorritos mientras su coraz\u00f3n se esforzaba inutilmente en hacer llegar algo del rojo flu\u00eddo al cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tipo a\u00fan tuvo tiempo de mirarme y de soltar una apagada frase antes de morir:<br>-Est\u00e1s muerto, t\u00edo -me dijo-. Muerto. Lo que hay en este malet\u00edn pertenece a Guiulio Cassatti.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un escalofr\u00edo me recorri\u00f3 la columna vertebral. Sab\u00eda perfectamente quien era Guiulio: el jefe de la Mafia de aquella parte de la ciudad, y sab\u00eda tambi\u00e9n que era una persona que no se andaba con reparos a la hora de vengarse de alguien.<br>Ese anuncio hizo que una descarga de adrenalina fluyera como un rayo por mis venas: me sent\u00ed alerta, despejado. Hasta el mono hab\u00eda desaparecido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saqu\u00e9 la cabeza por el callej\u00f3n hasta el que hab\u00eda arrastrado al hamp\u00f3n tras clavarle el tenedor y mir\u00e9 a ambos lados de la calle principal a la que daba: nadie. No se ve\u00eda ni un alma. Mir\u00e9 hacia las ventanas, pero todas ellas estaban oscuras. Y al callej\u00f3n tampoco daba ninguna, as\u00ed que empec\u00e9 a alegrarme y a sentir un alivio infinito.<br>No me hab\u00eda visto nadie. No habr\u00eda testigos que pudiesen decir a la polic\u00eda (ni a los secuaces de Guiulio) algo que les pusiese tras mi pista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego me he enterado que en un cuerpo humano hay casi cinco litros de sangre. No, no fue un trabajo limpio. El hamp\u00f3n del malet\u00edn parec\u00eda haber dejado m\u00e1s de quince litros del flu\u00eddo vital sobre el suelo: la roja mancha llegaba hasta la pared del fondo del callej\u00f3n. Me inclin\u00e9 sobre \u00e9l y le mangu\u00e9 lo que ten\u00eda en la cartera: unos pocos d\u00f3lares. Tal vez 20 o 25.<br>Pero mi sorpresa fue inmensa al abrir el malet\u00edn y ver lo que hab\u00eda en \u00e9l. Bonos. Bonos negociables del estado. Y un mont\u00f3n de ellos.<br>La mejor manera de blanquear una cantidad enorme de dinero.<br>Sab\u00eda perfectamente qu\u00e9 hacer con ellos, as\u00ed que a la ma\u00f1ana siguiente empec\u00e9 a moverme temprano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con los 25 pavos de la cartera, me compr\u00e9 un traje barato (pero que me quedaba como un guante) y me afeit\u00e9 a conciencia. Despu\u00e9s me dirig\u00ed hacia el First Bank y vend\u00ed uno de los bonos, el de menos valor que encontr\u00e9. Con ese dinero, alquil\u00e9 una caja de seguridad y dej\u00e9 en ella el malet\u00edn: era dinero demasiado caliente, y tendr\u00eda que dejarlo enfriar un poco antes de disfrutar de \u00e9l. De todas maneras, el bono que hab\u00eda vendido me hab\u00eda reportado cinco mil d\u00f3lares; una cantidad m\u00e1s que respetable para empezar a trabajar.<br>Con la pasta en el bolsillo, me llegu\u00e9 hasta la tienda de ropa m\u00e1s cercana que encontr\u00e9 y me gast\u00e9 casi 800 pavos en un traje de categor\u00eda y en una maleta vac\u00eda. Despu\u00e9s me met\u00ed en el hotel Marsh y alquil\u00e9 una habitaci\u00f3n bajo nombre supuesto. All\u00ed me duch\u00e9 a conciencia, y mediante el servicio de habitaciones me hice un corte de pelo de lo m\u00e1s tradicional.<br>Despu\u00e9s ped\u00ed una conferencia: llam\u00e9 al aeropuerto de San Francisco y compr\u00e9 un billete de avi\u00f3n con mi nombre aut\u00e9ntico, y con destino a Nueva York, la ciudad en la que me encontraba ahora.<br>Ahora solo era cuesti\u00f3n de esperar hasta que aterrizara esa tarde el vuelo proveniente de San Francisco para tener la coartada perfecta. Cuando calcul\u00e9 que poco m\u00e1s o menos el avi\u00f3n acababa de llegar, me puse el traje nuevo, met\u00ed el viejo en la maleta y sal\u00ed del hotel. Un taxi me llev\u00f3 hasta el Ritz, donde ped\u00ed una de las habitaciones m\u00e1s caras y lujosas de todo el edificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dorm\u00ed como un sult\u00e1n aquella noche, y a la ma\u00f1ana siguiente me fu\u00ed hacia el First Bank y saqu\u00e9 el malet\u00edn de la caja de seguridad. Pertrechado con \u00e9l, me acerqu\u00e9 hasta el mostrador. D\u00ed orden de que se abriera una cuenta y que se ingresara en ella el valor efectivo de aquellas acciones.<br>Cuando la cajera calcul\u00f3 por encima el montante de la pasta, llam\u00f3 inmediatamente al director, y a este solo le falt\u00f3 besarme directamente el culo. Yo le largu\u00e9 el rollo de que hab\u00eda vendido mi empresa y hab\u00eda convertido toda la pasta en bonos, pero que ahora estaba interesado en volver a cambiar todo aquello en pasta l\u00edquida porque hab\u00eda visto un negocio que me interesaba, y el muy gilipollas se trag\u00f3 toda aquella bola enterita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pasta\u2026 Result\u00f3 que el montante del dinero era de casi DOS MIL MILLONES de pavos. Y limpios de impuestos. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s se pod\u00eda pedir?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo cierto es que desde entonces solo me dedico a disfrutar de la vida: los mejores coches, las mejores putas, la mejor comida y la mejor coca. Y me guardo mucho de meterme en negocios en las zonas controladas por la Mafia, y en especial, en la antigua parte de la ciudad en la que antes yo viv\u00eda mi otra vida: la zona de Guiulio.<br>As\u00ed pues, el d\u00eda en que recib\u00ed una invitaci\u00f3n de Guiulio para que acudiese a una de sus alocadas fiestas, casi me muero de risa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El muy cabr\u00f3n ten\u00eda una casa que no se hubiese podido pagar ni el Presidente de los Estados Unidos. Y sus putas eran de una calidad incre\u00edble: nada de tailandesas, o de mujeres de baja estofa. La m\u00e1s humilde de ellas llevaba puesto un vis\u00f3n cuyo precio calcul\u00e9 que rondaba las seis cifras\u2026 E iba bien preparada: no ten\u00eda nada debajo.<br>Nos hicimos amigos. S\u00ed, el muy hijo de puta no sopechaba nada de m\u00ed: yo solo era un inofensivo tipo de San Francisco podrido de dinero. Un posible socio capitalista.<br>E, ir\u00f3nicamente, lo de \u00abposible\u00bb desapareci\u00f3: me convert\u00ed en su socio. El pon\u00eda los locales que ya ten\u00eda, los matones y los huevos, y yo pon\u00eda la pasta y me dedicaba a recoger una sustanciosa parte de los beneficios cada final de mes. Y no solo eso, sino que el nuevo status que hab\u00eda alcanzado al juntarme con Giulio me permiti\u00f3 que \u00e9ste me ense\u00f1ara placeres que yo ni hab\u00eda sospechado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y all\u00ed estaba yo esa noche: en la limusina de Guiulio, dirigi\u00e9ndome hacia el restaurante m\u00e1s caro, imponente, exclusivo e ilegal de todo Nueva York.<br>Al principio cre\u00ed que Guiulio se hab\u00eda equivocado, en cuanto llegamos: aquello era una destartalada f\u00e1brica abandonada. Pero cuando pasamos al sal\u00f3n, me di cuenta de lo equivocado que estaba. La gente que hab\u00eda en aquella lujosa estancia val\u00eda m\u00e1s que todo el dinero que ten\u00edan, en oro y multiplicado por diez. Vi a un par de congresistas con sus mujeres. Vi a tres senadores, dos con sus mujeres y al otro con una de las exclusivas putas de Guiulio. Vi a alg\u00fan que otro juez, y a un par de millonarios. Y vi, en una mesa aparte, al resto de los capos de la Mafia de la ciudad.<br>Nos sentamos solos en una mesa aparte. Todo el mundo parec\u00eda estar esperando algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El maitre cogi\u00f3 en aquellos momentos un micr\u00f3fono y anunci\u00f3 que la sala estaba completa, y que ya se pod\u00eda empezar a escoger la comida. Un nutrido grupo de camareros uniformados se apresur\u00f3 a dispersarse por toda la sala repartiendo los men\u00fas. Yo cog\u00ed el m\u00edo y lo abr\u00ed.<br>Y no me enter\u00e9 de nada: todo estaba en franc\u00e9s, y ese no es un idioma que yo domine. Todo\u2026 menos la \u00fanica inscripci\u00f3n que hab\u00eda debajo del t\u00edtulo remarcado que dec\u00eda \u00abSEGUNDO PLATO\u00bb. All\u00ed solo pon\u00eda \u00abESPECIAL DE LA CASA\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Ver\u00e1s que bueno es esto -me coment\u00f3 Guiulio-. Seguro que nunca habr\u00e1s comido ninguno de los platos que podr\u00e1s disfrutar hoy.<br>-Bueno, Giulio, conf\u00edo en t\u00ed -le dije yo-. No tengo ni idea de franc\u00e9s, as\u00ed que no se que demonios pedir. Hazlo t\u00fa por m\u00ed, \u00bfquieres?<br>-Claro, \u00abamicci\u00bb, claro -replic\u00f3-. Pero antes, tengo que decirte que en este restaurante solo sirven carne. Nada de ensaladas, ni sopas, ni nada de ese tipo. Y una carne muy especial. Fresca. Muy fresca.<br>-A mi ya me est\u00e1 bien -le respond\u00ed-. Me gusta la carne.<br>-Pero -me cort\u00f3 \u00e9l- es que estamos hablando de cosas muy especiales: carne de animales en v\u00edas de extinci\u00f3n. Muy selecto\u2026 Y muy caro: un mill\u00f3n de d\u00f3lares por persona.<br>-\u00bfQu\u00e9? -exclam\u00e9- \u00bfAnimales a punto de extinguirse? \u00bfUn MILLON?<br>-Tranquilo, \u00abcaro amicci\u00bb, tranquilo -me dijo-. Es buena carne, y el cocinero sabe prepararla como nadie. Y en cuanto al precio\u2026 bueno, esta noche somos una especie de invitados de honor y, por tanto, no tendremos que pagar \u00abniente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso no me tranquiliz\u00f3 en absoluto. No se ustedes, pero yo prefiero no comer cosas que me puedan dejar sin est\u00f3mago.<br>Un camarero se acerc\u00f3 hasta una de las mesas llevando consigo una mesa cubierta con un mantel. En un solo gesto, lo retir\u00f3\u2026 Y all\u00ed hab\u00eda una jaula con un enorme pavo real dentro. El bicho era enorme, pero lo que realmente me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue que el cuello sobresal\u00eda por fuera de la jaula: quien fuese que preparaba aquello, hab\u00eda tenido buen cuidado en hacer que as\u00ed fuera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Observa, \u00abamicci\u00bb, observa -me dijo Guiulio-. El congresista Newton ha pedido pavo real, y ya te he dicho que la comida aqu\u00ed es muy fresca\u2026 tanto, que antes de cocinarlos te traen vivos a los animales para que seas TU MISMO quien los mate. Y ya ver\u00e1s: el congresista Newton es un tanto\u2026 ehm\u2026 salvaje para eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vi, espantado, como el camarero le daba al congresista un peque\u00f1o martillo. Este lo tom\u00f3 y, sin pens\u00e1rselo dos veces, propin\u00f3 un terrible golpe a la cabeza del animal. Esta cay\u00f3 inerte sobre la mesa, pero el congresista no par\u00f3: continu\u00f3 golpenado con sa\u00f1a la peque\u00f1a testa del ave hasta que de esta no qued\u00f3 m\u00e1s que un informe bulto. El mantel de su mesa estaba ahora te\u00f1ido de la roja sangre del p\u00e1jaro y del gris oscuro de sus machacados sesos.<br>Tras un golpe final, el congresista devolvi\u00f3 el martillito al camarero. Este hizo una reverencia y se alej\u00f3 hacia la cocina, llev\u00e1ndose la jaula. Newton chorreaba sangre por su cara: los restos de la cabeza del ave. Un grupo de camareros se la limpiaron y retiraon el mantel, sustituy\u00e9ndolo por uno nuevo y colocando los cubiertos primorosamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi est\u00f3mago no rug\u00eda de satisfacci\u00f3n, precisamente. Y m\u00e1s cuando v\u00ed que en el resto de las mesas, el protocolo era m\u00e1s o menos el mismo.<br>Vi gente que tiraba de la cabeza de un gal\u00e1pago hasta que se quedaba con ella en la mano, arrancada del cuerpo de la tortuga. Observ\u00e9 como uno de aquellos tipos met\u00eda el ca\u00f1on de una pistola por entre las rejas de una jaula y lo introduc\u00eda en la boca de un cachorro de oso negro antes de hacerle saltar los sesos contra el impecable uniforme del camarero. Comprob\u00e9 como una pareja re\u00eda alegremente mientras cog\u00edan una enorme escopeta y segu\u00edan a uno de los camareros hacia el exterior.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Mira -me se\u00f1al\u00f3 Giulio a la pareja que se marchaba-: por lo visto el senador Fowling va a cenar esta noche patas de elefante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">O\u00ed el amortiguado disparo, y al momento la pareja volv\u00eda a estar en su mesa riendo alegremente.<br>Un camarero se acerc\u00f3 entonces hasta nosotros, y pregunt\u00f3 muy cort\u00e9smente que qu\u00e9 deseabamos. Guiulio solo dijo una palabra: Gila. El camarero se retir\u00f3 tras una reverencia.<br>Al cabo de unos segundos, una de aquellas mesas se acercaba hasta nosotros. El camarer\u00f3 retir\u00f3 el mantel de un solo gesto, y all\u00ed estaba, viv\u00edta y coleando, lo que iba a ser nuestra cena: un enorme reptil, de casi dos metros de largo desde el extremo de su cola hasta la cabeza. Yo me espant\u00e9 un poco: la cabeza sobresal\u00eda casi medio metro de la jaula.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El camarero le tendi\u00f3 un enorme machete malayo a Guiulio. Este lo observ\u00f3 y me pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfDeseas hacer tu los honores?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo apenas pude decir que no. Guiulio cogi\u00f3 el enorme cuchillo y lo levant\u00f3 sobre la cabeza de la bestia para, inmediatamente, dejarlo caer.<br>\u00bfHan visto ustedes alguna vez una lagartija a la que se le corta el rabo? La cola sigue movi\u00e9ndose espasm\u00f3dicamente durante unos segundos antes de quedar inm\u00f3vil\u2026 Pues imag\u00ednense eso mismo, pero en un monstruo de dos metros de largo y sin cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-No me gusta ser demasiado cruel con estos animales -me asegur\u00f3 mi socio-. Bastante tienen los pobres con acabar en nuestros est\u00f3magos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo no estaba muy seguro de que aquel bicho acabara en el m\u00edo. La sensaci\u00f3n de na\u00fasea, de asco, se iba apoderando cada vez m\u00e1s de m\u00ed. Guiulio debi\u00f3 darse cuenta, porque me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-No te preocupes, es buena carne. Sabrosa, y con un punto de sabor\u2026 como una mezcla entre pollo, quiz\u00e1, y pescado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo me hice una promesa: si aquel hijo puta de italiano de mierda com\u00eda aquella cosa, yo no iba a ser menos. Qu\u00e9 cojones! Para huevos, los m\u00edos.<br>Y s\u00ed, fue cierto: la carne del Monstruo de Gila es de una delicadeza sin igual. Cuando nos lo sirvieron cocinado hice un acopio de valor y cort\u00e9 y me com\u00ed un pedazo de su carne. Y la verdad es que estaba buen\u00edsima: tal y como Guiulio me la hab\u00eda descrito, pero, adem\u00e1s, de una delicadeza sin precedentes. Lo cierto es que me gust\u00f3 enormemente. Jam\u00e1s hab\u00eda comido cosa igual.<br>Mientras com\u00eda cada vez con m\u00e1s fruici\u00f3n, observ\u00e9 que quienes hab\u00edan pedido antes que nosotros, y que ya hab\u00edan terminado, esperaban tranquilamente. Le pregunt\u00e9 al respecto a Guiulio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfY esos a qu\u00e9 esperan?<br>-Al segundo plato -me contest\u00f3-. A\u00fan no est\u00e1 listo. Esperan a que todos acabemos para poder disfrutar de \u00e9l.<br>-\u00bfEl \u00abEspecial de la Casa\u00bb? -inquir\u00ed.<br>-S\u00ed, el mismo -me asegur\u00f3 mi socio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yo dej\u00e9 de comer en ese momento: hab\u00eda terminado. Guiulio hac\u00eda tiempo que lo hab\u00eda hecho, y me esperaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfSabes? -me dijo- Eres un buen amigo, y un mejor socio. Si hay algo de t\u00ed que aprecio es que no me haces preguntas cuando te pido dinero para los negocios.<br>-Gracias -le contest\u00e9 yo-. Soy de la opini\u00f3n de que entre socios debe haber cierta confianza.<br>-Exacto -asegur\u00f3 \u00e9l-. Y por eso mismo soy de la opini\u00f3n que, quiz\u00e1s, tendr\u00edas que haberme dicho hace d\u00edas que el dinero que me dejas es aquel que le robaste a uno de mis empleados hace un mes.<br>-\u00bfComo? -me sorprend\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Guiulio hab\u00eda tenido sus manos hasta ese momento debajo de la mesa, ocultas por el inmaculado mantel. En un solo gesto, sac\u00f3 su mano derecha y me la pas\u00f3 por debajo de la cara de derecha a izquierda.<br>Y entonces v\u00ed el cuchillo ensangrentado. Y sent\u00ed el lacerante dolor en el cuello. Porque, con un solo gesto, Giulio me hab\u00eda rajado el cuello de oreja a oreja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi expresi\u00f3n debi\u00f3 ser de pasmo, porque mientras yo boqueaba tratando de respirar y mis pulmones iban llen\u00e1ndose de mi propia sangre, el cabr\u00f3n de mi ex-socio se dign\u00f3 a explicarse:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Nadie se burla de Giulio. Nadie. Y tengo suficientes altos cargos y polic\u00edas en mi n\u00f3mina como para averiguar todo lo que a m\u00ed me de la gana. Tu robo no iba a ser una excepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sonri\u00f3 entonces torvamente. Y a\u00f1adi\u00f3 mientras yo sent\u00eda como el \u00faltimo soplo de vida se iba escapando de mi cuerpo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfSabes? Tu error fue no hacer desaparecer el cuerpo\u2026 Encontramos huellas por todas partes. Tendr\u00edas que haber pensado en eso, como yo lo he hecho para desacerme de t\u00ed -entonces se relami\u00f3 y a\u00f1adi\u00f3-.\u00bfSabes? Vas a ser UN SEGUNDO PLATO COJONUDO!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">SATAN (Sebasti\u00e1n Font)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Indudablemente, tener dinero tiene sus ventajas. Y a m\u00e1s cantidad, mayores son \u00e9stas: de repente te aparecen amigos por todas partes, te codeas con la m\u00e1s alta y selecta sociedad y puedes acudir a los mejores sitios sin tener que responder a ninguna maldita pregunta. 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